viernes, 4 de marzo de 2016

Mi experiencia como docente investigador

Estimado tutor, compañeros y compañeras:

La utilidad que tiene la investigación en el campo educativo es mucha ya que los paradigmas curriculares práctico y emancipador buscan una educación cuya calidad se valora por la pertenencia de sus procesos de observación, de participación, de construcción de conocimiento, de actitudes creativas e innovadoras que den respuesta a los problemas nacionales y de la región o sea, contextualizados, relacionados con la ecología, el deterioro social, el tratamiento de temas de género, capacidades diferentes, diversidad cultural, etc.

Mi aproximación como docente investigadora ha requerido la investigación educativa y el paradigma cualitativo, pues son los que aportan los conocimientos teórico-prácticos adecuados. Al tener esto en cuenta me ha permitido observar la realidad educativa de forma natural y espontánea, reconstruirla para comprenderla y, como en muchas ocasiones ha sido posible, transformarla, en cuyo proceso, he indagado, mi práctica diaria en el aula.

Tomé un curso de Investigación/acción de Atlas IT, en el que indica que el campo de la educación el docente debe ser un investigador con características específicas:

ü  Analiza continuamente su proyecto de vida personal y profesional consciente de sus limitaciones, fortalezas, carencias, miedos, ideales, incertidumbres y sueños, de manera que aprenda de sí mismo y oriente el aprendizaje de estudiantes de la misma forma.
ü  Construye una práctica docente congruente con su posición ante el mundo. En palabras de Antonio Pérez Esclarin (1997), “...uno explica lo que sabe o cree saber; pero orienta el aprendizaje de sus estudiantes con lo que es...” Si el docente-investigador es inquisitivo, comprometido con sus estudiantes y la sociedad, formará docentes en esa línea.
ü  Elabora el discurso educativo todos los días, al observar e indagar la realidad y destierra el discurso vago y superficial. Esclarin acota al respeto “escudriña el barro de nuestra realidad y construye a partir de ella”. Es decir, da significado y calidad a la formación docente.
ü  Entrega sus propios ojos, sus vivencias, sus conocimientos para que los estudiantes investiguen la realidad con ahínco y profundidad, en un afán de entenderla, sin condenarla, y así buscar las acciones pertinentes para mejorarla.
ü  Construye teorías respetando el vientre cultural de dónde provienen, hace énfasis en que éstas no se dan en un contexto neutral y aséptico.
ü  Construye valores en su continuo indagar en los escenarios educativos y sociales dónde se desenvuelven, no los recita o los proclama, los vive.
ü  Apuesta a la afectividad hacia sus alumnos, los conoce, los ama, saca lo mejor de ellos, y no reduce su labor a la efectividad y eficacia del producto educativo. Es un filósofo de la educación y no un técnico de ella.
ü  Lucha contra la rutina, el aburrimiento, el adormecimiento y pone la chispa de la vida al aprendizaje con su actitud inquisitiva y creadora.

Para que sea posible que yo me convierta en investigadora es indispensable y esencial la auto-observación, la reflexión profunda y la acción por supuesto.  

Sin más por el momento les mando un afectuoso saludo,


Italia